El vandalismo genera graves daños materiales en tres zonas de juegos infantiles y el circuito biosaludable de la Primera Pista

El edil de Medio Ambiente, Nicolás Aragón, hace un llamamiento a la ciudadanía para que colabore en la conservación de estos bienes públicos

Durante las últimas semanas Chiclana Natural ha constatado actos vandálicos en tres instalaciones de juegos infantiles y otra de mayores que venían prestando servicio en la localidad.

Así, en el Novo Sancti Petri, junto a la rotonda de La Mosca, han arrancado los asientos de los columpios; en la urbanización Las Palomas se han llevado las cadenas que sujetan los asientos de otros dos columpios; y en el parque público Cerro del Águila han prendido fuego a un multijuego, dañando gravemente además el suelo de caucho. Por último, en el circuito biosaludable de la Primera Pista de La Barrosa los vándalos han dejado inutilizables los elementos bicicleta y remo, que ya han sido retirados por el personal de mantenimiento de Chiclana Natural.

En este sentido, el delegado de Medio Ambiente, Nicolás Aragón, ha realizado un llamamiento a los chiclaneros, en el que ha pedido "la colaboración unánime de todos los chiclaneros no sólo en la conservación de estos bienes públicos, que son de todos, sino en el traslado del sentido del civismo a sus conciudadanos, con el objeto de que estos hechos puedan ser erradicados de nuestra localidad".

Nicolás Aragón ha añadido que "independientemente del ahorro que supondría esta colaboración, además se eliminaría el riesgo de accidente para los más pequeños o situaciones más complicadas de resolver como el suceso ocurrido en la pasarela de madera del río Iro (barriada El Carmen), que aparte de los gastos implica un riesgo considerable para los ciudadanos".

El también primer teniente alcalde, ha explicado que a Chiclana Natural, inmersa en la puesta en marcha de una serie de medidas de austeridad, se le hace muy difícil hacerse cargo de estos extras que no están presupuestados".

Por último, Nicolás Aragón ha afirmado que "la colaboración y comprensión ciudadana es fundamental para evitar, en la medida de lo posible, la proliferación de estos actos. Los daños generados al mobiliario público, en general, y a los juegos infantiles, en particular, suponen un grave perjuicio social, al atentar contra objetivo de mantener una ciudad habitable y sostenible; pero también económico, ya que se traduce en la pérdida de inversiones realizadas con el dinero de todos los chiclaneros".

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